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sábado, 25 de agosto de 2012

OLIMPIA Y LAS OLIMPIADAS

Acabo de regresar de unos días de descanso. Necesitaba reposar, desconectar y recargar pilas, este otoño, va a ser difícil y de duro trabajo. Presiento que nos va a tocar luchar por la libertad y claro, esta solo existe, si se dan unas condiciones justas de vida y estas hay que “pelearlas”, exigirlas, buscarlas y recuperarlas. No nos las van a entregar así como así.

 He estado en Grecia, navegando por sus mares, caminando por sus pueblos, charlando con sus gentes. No se habla de otra cosa que de la crisis financiera global y cómo ha afectado a Grecia en mayor medida que al resto de países, de las graves consecuencias que está teniendo, del elevado endeudamiento de Atenas, de la escasa credibilidad en los políticos y de cómo se ha extendido a otras economías, como la española o la italiana.

La expresión de sus caras, al decirles mi nacionalidad, era de resignación y solidaridad por el mal común que compartimos. Su cara es triste, desolada, muy resignada, temerosa e impaciente por encontrar un rumbo bueno. Comparto sus miedos, sus incertidumbres.
En uno de los días de navegación por el mar Jónico, tuve la fortuna de llegar al cabo de Katakolon y de amarrar en esta pequeña aldea de pescadores. La parada en este puerto permite conocer la vecina Olimpia, nombre de la antigua ciudad griega donde se celebraban los juegos olímpicos. El testimonio y el legado que puedes encontrar allí es impresionante: ruinas de templos, teatros, edificios de deportistas, estatuas, pistas de deporte…
Mañana empiezan los juegos olímpicos de Londres 2.012. En la antigua Grecia comenzaron hace 2.800 años, en el 776 a.C. Los primeros Juegos eran muy distintos a los conocemos ahora. Cada cuatro veranos y durante mil años, la gente de cada rincón de la antigua Grecia concurría a las tierras sagradas de la antigua Olimpia para celebrar su pasión por las competencias deportivas.

Dejaban las armas y las guerras. Reinaba la paz ese año, se imponía la tregua y cientos de barcos llegaban allí desde colonias griegas. Se mezclaban filósofos y poetas, escritores y apostadores, proxenetas y vendedores ambulantes, músicos y bailarines… con el fin de asistir a los Juegos, que duraban cinco días y comenzaban en agosto, como una fiesta religiosa.

En sus primeros años solo había una disciplina, una carrera de aproximadamente 190 metros en las inmediaciones de la ciudad, era en línea recta. Pero con el paso del tiempo, los antiguos griegos decidieron añadir más disciplinas o competencias, como las carreras de distancia, la lucha y el pentatlón (en este se combinaban el salto de longitud, el lanzamiento de jabalina y disco, así como carreras de velocidad y lucha).

Entre los espectadores había políticos y autoridades de alto rango que aprovechaban la ocasión para crear alianzas entre las ciudades, o comerciantes que vendían de todo; también había artistas y poetas que participaban en los festejos nocturnos o actuaban en los espacios públicos; así como espectadores comunes que llenaban el estadio para ver las competencias.
En aquellos antiguos juegos participaban solamente hombres libres que hablaran griego, mientras que las mujeres tenían estrictamente prohibido intervenir. Podían ser castigadas incluso con la muerte, si se les descubría en los juegos. El trofeo solo era para el ganador, consistía en una corona de hojas de olivo, por sus alrededores hay muchos. En ocasiones se les concedía el honor de colocar una estatua, con su efigie, en la mítica Olimpia en honor a Zeus.

Lo que más me llamó la atención de esta civilización, y más similitudes y paralelismos veo con la cruel actualidad, es que espartanos y atenienses entraron en guerra por el poder, la guerra del Peloponeso. Esto supuso el ocaso de la antigua Grecia y ningún pueblo recuperó nunca más su prosperidad antigua. Cuando dos trenes chocan, los dos salen dañados. Muy dañados.

Bueno a lo que iba; acosados por la depresión económica, por la crisis existente y por la corrupción de valores sociales, los juegos olímpicos perdieron su pureza y el significado de las pruebas. Ya no se garantizaba el juego limpio. El premio ya no era la corona de olivo. No valía con un reconocimiento espiritual.

Poco a poco las ciudades-estado de los atletas les empezaron a conceder ventajas materiales, en forma de privilegios y riquezas, cada vez mayores: comida, vivienda gratis y vitalicias, mejores entradas al teatro e incluso inmunidad judicial.

Esto provocó un deterioro de la olimpiada y por supuesto el nacimiento de los primeros deportistas profesionales. Se intentaba conseguir la victoria por todos los medios, también nació el doping. Los profesionales se ganaban la vida participando en torneos y practicaban el deporte como un trabajo. La llegada de este tipo de atletas vino a corromper los ideales de estos juegos.

Muchos filósofos, pedagogos, artistas y pensadores de la época, preocupados por el deterioro del deporte, llamaron a recuperar la dignidad y gloria de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, sus llamamientos no obtuvieron éxito alguno y el sistema de competición quedó así para el resto de sus tiempos y así desapareció posteriormente, apoyado por el cristianismo, por considerarlo un evento de culto al cuerpo.

Me temo que la historia es cíclica y se repite con cierta asiduidad. Tal vez no aprendemos de nuestros errores y siempre cometemos los mismos. Tal vez.

jueves, 19 de abril de 2012

NEW YORK

"Aquí todo puede llegar a ser maravilloso"

Patricia hace muy poquito que vive en N.Y. Tan solo 10 días y ya nos cuenta todo esto. Su diario es secreto pero hoy quiere y necesita compartir este capítulo con nosotros. ¿Sabes?; te lo agradecemos y te deseamos mucha suerte.

Querido Diario;

Hoy hace 10 días que llegue a LA CIUDAD y todavía no te he contado nada.

Querido Diario, salgo cada día y camino mucho, no cojo metro porque prefiero ir caminando a todos sitios y ver la ciudad. Hago una media de 14 km al día. Me salen ampollas casi a diario de tanto andar pero no me rindo, me las curo y al día siguiente ando más todavía. Porque tengo suerte de estar aquí y no me puedo parar a quejarme porque me duelan los pies sino dar gracias por ello.
Ya he aprendido a esquivar a los demás transeúntes igual que ellos me sortean a mi, cada uno inmerso en sus cosas. Yo con mi café de take away en la mano dirección al parque como un neoyorkino más… Cruzándote con vietnamitas, afroamericanos, latinos, nipones, caucásicos, pakistaníes, egipcios y una amplia amalgama de razas que conforman un crisol de nacionalidades y colores increíble y maravillosa.

Ya camino sin mirar hacia arriba dejándome sorprender por los rascacielos que me rodean, lo cierto es que aunque al principio impone contemplar esos gigantes de ladrillo y ventanitas, acabas acostumbrándote a la vista, acabas por acostumbrarte a vivir a dos manzanas del edificio Chrysler y verlo cada mañana, acabas por acostumbrarte que eso aquí es lo más normal del mundo, y solo llevo 10 días querido diario.

¿Sabes? En las tiendas, cuando me atiende un latino (como es normal siempre) al yo pedir en inglés ya no me contestan en castellano como antes, y creo que quizás eso puede ser una buena señal, no crees?
Todavía recuerdo el primer día en Starbucks cuando llegué muy dispuesta y le dije a la chica: white chocolate coffee please, y entonces ella me contestó: qué tamaño amiga??? Y así sucesivamente.

Te contaré una cosa; es un mito que aquí la gente solo coma comida basura, es cierto que está plagado de hamburgueserías y fast food pero también es cierto que hay muchos puestos ambulantes de fruta y verdura, mercados gigantes de comida orgánica, muchos vegetarianos, muchos restaurantes de ensaladas y me atrevería a decir que aquí el género tiene casi mejor pinta que en España, ósea que si quieres, también puedes comer sano y llevar una vida saludable en USA. Además los parques están llenos siempre de gente haciendo deporte, me gusta.

Por cierto querido diario, aquí hay un montón de ardillas por los parques, y las palomas y los gorriones son muy graciosos porque no tienen miedo de acercarse, yo creo que puede ser porque están acostumbrados a que el humano no les haga daño. De esas cosas si debiéramos aprender.

El día que fui a Central Park me sorprendió mucho un cartel donde decía que se prohibía fumar dentro del parque, lo cual me parece genial ya que hay muchos niños y es un entorno sano donde los humos no son bienvenidos.

Aquí los parques son maravillosos, y no solo el parque por excelencia, Central Park, que es una maravilla sobre todo los domingos cuando la gente va en masa con sus familias, con sabanas para ponerse en el césped, con picnic, bicis, pelotas, bikinis, tablets, música… es super agradable pasar el domingo entero allí. Pero también hay otros parques donde me gusta más ir de diario, como Bryant Park, situado junto a la biblioteca pública, o Madison Park donde puedes cenar por la noche en unos veladores. Ir cada día un ratito a leer al parque se me hace casi necesario.

Sobre el estilo de vida americano, se pueden decir mucho pero yo resaltaría una cosa esencial que me hace sentirme un poco como en casa y es que por las tardes y noches la gente sale y hay mucha vida nocturna y el hecho de que las terrazas estén llenas de gente tomando un refresco o cenando al aire libre y charlando animadamente después del trabajo me transporta a mi sur de España, a mi Andalucía, a ese carácter e idiosincrasia especial de relacionarse y vivir la vida. Me produce mucha felicidad esa manera de vivir la vida de los neoyorkinos.

Los ascensores suben y bajan 3 pisos cada segundo y cuando estás bajando sientes como si flotaras un poco en el aire, al principio era curioso, ahora es normal, es lo cotidiano.

Y que me dices de las flores???? Estoy encantada con que las calles estén llenas de jardineras gigantes con mil tulipanes de todos los colores que te puedas imaginar, tulipanes, hortensias, jacintos, pensamientos, las flores son preciosas y llenan la calle no solo de color y vida sino de un aroma increíble. Es mucho mas agradable para mí pasear así.

También me he acostumbrado a ver con normalidad algo que siempre veía en las películas y son las alcantarillas soltando un humo blanco, que es vapor, normalmente proveniente de escapes. El primer día que lo ví estuve a punto de hacerle una foto, no te digo más… Bueno querido diario, también te contaré que es una cuidad extremadamente ruidosa, los taxis y los coches se pasan el rato tocando el claxon y los coches de policía, y las ambulancias tienen un ruido atronador pero bueno…. Creo que se puede vivir perfectamente.

Es bastante duro vivir lejos de tus familiares y amigos que te endulzan siempre la vida con su sola presencia pero creo que me voy a adaptar bien a vivir aquí porque ¿sabes? Me gusta este sitio mucho, es una ciudad muy viva, la gente es muy agradable, hay muchas posibilidades de ocio, solo pasear y ver los edificios y los parques ya merece la pena y poco a poco conoceré gente con la que pasar algunos ratos y reíme en inglés. Aquí todo puede llegar a ser maravilloso con un poco de positivismo.

Querido diario, tengo que dejarte, tengo que ir a la lavandería que hay mucha ropa que lavar, otra aventura más en la gran manzana, gracias por escucharme como haces siempre…


Patricia Cossío Obradó

PARIS ES GRANDE

Os dejo con las preguntas que París ha despertando en Patricia. No me extraña Patri, Paris es ciudad de preguntas y respuestas.

Y yo me pregunto:

¿Cómo es posible que una ciudad tan nublada pueda tener tanta luz en sí misma? Nada más pisar la primera calle de Paris entendí porqué la llaman “la ciudad de la luz”. Es algo que casi no se puede explicar, es algo que flota en el ambiente, es una percepción que emerge del aire, del suelo, del ambiente y que lo rodea todo.
Paris es en el más amplio sentido de la palabra ,GRANDE, es una ciudad grande a todas luces y en todos los sentidos. Es grande por descubrirte sitios sacados de películas, rincones narrados en cuentos, paisajes vividos en sueños y situaciones recreadas en la imaginación.

Es grande por que es monumental y cualquier edificio es una autentica obra de arte que debe ser contemplada para deleite de los ojos y los sentidos.
Es grande porque es descomunal y desde su altísima Torre Eiffel te das cuenta que la ciudad no acaba nunca, que no termina, que no ves su final, solo las arterias infinitas de una ciudad que late con luces, luces que se entrecruzan formando dibujos de neón.

Es grande por el inmenso legado cultural que posee, el esplendor de sus obras de arte custodiadas en impresionantes museos y galerías, las cuales ya de por sí son obras de arte.
Es grande por albergar historias en tantas y tantas de sus calles, historias conocidas y desconocidas, que hace que cuando paseas reconozcas lugares sin antes haber estado.

Es grande por ser una ciudad altamente recomendable y necesaria de ser vista al menos una vez en la vida. Es grande por permitirte reír toda una noche gracias a algún plan maravilloso dentro de su larguísima oferta de ocio y lugares por visitar.

Es grande, al fin y al cabo por ser la ciudad de la luz y arrojar un poco de luz a tu vida una vez que la descubres y te percatas de que no podía ser de otra forma el continuar tu vida sin parar por allí…

Y yo me pregunto: ¿cómo es que pude pasar 30 años de mi vida y no haber ido antes a conocer Paris? …

Patricia Cossío Obradó

martes, 10 de noviembre de 2009

Mi pueblo








“Un pueblo magnífico, erguido como el pinar, generoso como los prados que riega el Arlanza... constituyen un pueblo intacto y resistente, piadoso y montaraz... El serrano es un tipo de hombre hecho a alturas y lejanías."


Estoy de acuerdo con Fray Valentín cuando dice que los serranos somos así, soy quintanara y me siento muy orgullosa de haber nacido en tierra de pinares, en la sierra de Burgos, en Quintanar de la Sierra. Somos gente alegre, trabajadora, noble y como dice Pedro Gil, ilustre historiador de Quintanar, generosos y hospitalarios.

Quintanar está tendida al lomo de una colina, mirando a la cumbre de su Campiña, en plena sierra de pinares de hayas y robledales. Llegar a Quintanar, es descubrir los bellos y numerosos parajes que guardan tan celosamente sus pinos. Entre ellos descubrimos fresas silvestres, frambuesas, anavias (arándanos), oves (hayucos), acideras (hierbas ácidas de forma ancha), escaramujos(fruto de la rosa silvestre), endrinas, manzanilla, hongos (boletus edulis), mículas (níscalo, lactarius deliciosus), y tantos otros tesoros.
Para muchos de nuestros visitantes ilustres: Gerardo Diego, Alberti… estos pinares son la Costa del Oxígeno; quien viene una vez, vuelve, porque sus gentes son acogedoras y sus parajes remansos de belleza y paz, tranquilidad y soledad. Así es mi pueblo, entre aquella soledad tranquila y mágica, me siento feliz. Allí nací e inicié mis estudios en un colegio y con unas compañeras muy curiosas. ¿Quieres conocerlo?. PINCHA AQUÍ.
Como dice Ernesto Ureta, gran poeta de la tierra: “El que quiera conocer a mi pueblo, Quintanar, puede venir cuando quiera sin pasaporte, sin billete, que aquí no tenemos fronteras.”

Solo me queda deciros dónde ir y qué hacer; no dejéis de hacer cinco cosas:

1.-Si el tiempo lo permite, subid a conocer uno de los rincones más solitarios y mágicos del Sistema Ibérico: las lagunas de Neila y evocad allí el alma en pena de la vengativa Doña Lambra, la que hizo asesinar a los Siete Infantes de Lara. Se trata de un circo de lagunas glaciares: Negra, Larga, Corta, La Cascada, Los Patos y Brava.. Acercaros también a Neila, el último pueblo por esta carretera que atraviesa la serranía hacia Logroño; es un lugar paradisíaco, pequeño, recogido, en donde podéis ver manar las fuentes del rio Najerilla que salen a borbotones de una cueva. En el pueblo se respira paz y alegría.
2.-Desde Quintanar podemos ir hasta el nacimiento del Arlanza en Fuente Sanza, está a 5 kms. de Quintanar por la carretera de Neila, desde Sanza se puede subir pinar arriba hasta "El Peñedo", la vista será magnífica, la ascensión empinada pero corto el trecho. Os aconsejo hacerla a pie desde el campamento de Quintanar, siguiendo el cauce del Arlanza hasta la piscifactoría (ruta del colesterol) y desde aquí pasando por el lago de las tres princesas tendremos una caminata río arriba de 2 horas hasta llegar al nacimiento.
3.-Revenga: a menos de 3 kms. de Quintanar, es un lugar preparado como merendero, con cocinas, y mesas a la sombra de los pinos. El punto de arranque e información puede ser la espléndida Casa de la Madera ubicada junto a la carretera (centro de interpretación). Los más intrépidos pueden colgarse de un pino y volar por intrépidas tirolinas, en el parque más grande de España. El último domingo de Mayo, se celebra la romería a la Virgen de Revenga; acuden los tres pueblos comuneros del lugar: (Quintanar, Regumiel y Canicosa). A 250 metros pradera arriba, siguiendo la carretera que bordea los mojones que impiden a los coches penetrar en la primera parte de la pradera, se encuentra el segundo macizo de rocas, en el que están las famosas "tumbas de Revenga", se trata de una necrópolis de 132 tumbas datada de finales del S.IX o S.X.
4.- El desfiladero de la Yecla, Silos, Covarrubias y el monasterio de San Pedro de Arlanza: desde Quintanar hay que ir por Salas de los Infantes y Hacinas. Pasado Carazo, la carretera bordea el cauce del río Mataviejas, que durante millones de años ha horadado el macizo calizo que atraviesa(es el mismo macizo del río Lobos). Cuando acaban las curvas, aparece Silos abriéndose el horizonte hacia el oeste. Tras recorrer el interesante núcleo urbano, con restos de la muralla s. XII, debemos dirigirnos al Monasterio de Santo Domingo. Precioso el claustro románico y en el centro, el Ciprés al que Gerardo Diego dedicó su famoso soneto, cuando en el año 1924, visitó Silos, siendo profesor del Instituto de 2ª Enseñanza de Soria.
Yendo desde Silos y atravesando el sabinar más extenso de Europa llegamos a Covarrubias que goza de un clima único: está protegida de todos los vientos por unos montes que rodean la villa por completo; los que la resguardan del cierzo. Una prueba de su microclima es el cultivo de cerezos y otros delicados árboles frutales, ya que las ocasionales heladas tardías de la Meseta Castellana, no afectan a sus flores y tempranos frutos. El recinto urbano, con restos de las viejas murallas, tiene singular interés y es uno de los mejores exponentes de la arquitectura popular castellana, debiendo ser recorrido con detalle. El origen del actual núcleo arranca de la repoblación efectuada por Alfonso III el Magno. El Conde García Fernández, hijo de Fernán González, crea en el 978 el Infantado de Covarrubias integrado por numerosos lugares, como patrimonio de su hija Urraca.
A 5 Km.de Hortigüelas y cerca de Covarrubias, a orillas del rio Arlanza aparece el Monasterio benedictino de San Pedro de Arlanza (Siglo XI) está considerado como "Cuna de Castilla". Y uno de los cenobios más impresionantes que tuvo la Castilla Condal. Se trata del lugar elegido por el primer conde independiente de Castilla, Fernán González, para su enterramiento. Aquí estuvieron enterrados el conde y su esposa Sancha por deseo propio, hasta su traslado a la Colegiata de Covarrubias en 1841.
5.- La Laguna Negra de Vinuesa y el pico Urbión: desde Quintanar de la Sierra ir a Duruelo (os aconsejo visitar a 4 kms el mirador de Castroviejo, bien señalizado a la salida), Covaleda, y al llegar a Molinos de Duero se coge el desvío hacía Vinuesa. La mejor época del año para ir es primavera-verano. La laguna es un depósito de agua de origen glaciar rodeada de depósitos rocosos, de pinos, de hayas y de helechos que contrastan con las cristalinas aguas negras fruto del reflejo de la roca gris, de ahí su nombre. Os aconsejo a los más intrépidos ascender la cascada y caminar por mullidos suelos cargado de agua para llegar en unas dos horas al pico Urbión, cuna del Duero.
Hablando de gastronomía, no tenéis que perderos el "paturrillo", (son las manitas de cordero y sus callos, cocido con una hojita de laurel, mermado el caldo; guisado con tomate, cebolla y pimentón picante).
También la "asadurilla", (es el hígado y demás vísceras de corderito, muy picadito, sofrito con cebolla, ajo, y pimentón en abundante aceite...)
De matanza, son algo genuino de Quintanar las morcillas dulces... además de los tradicionales productos como chorizo, lomo en aceite, tocino adobado con ajo y pimentón, sin olvidar el jamón serrano oreado al aire de la Campiña.
Si tenéis posibilidad de probar la sopa de ajo carretera y las patatas guisadas con mículas no os lo perdáis y acompañad todo con el rico pan de Quintanar: hogaza, panete y torta de aceite. Antes de comer no olvidéis tomar un “marianito” (corto de vermout rojo).
Para alojaros, os aconsejo el Hostal Domingo, cercano a la plaza (947 395085).

Para comer bien y disfrutar de los viejos aromas y sabores de la cocina tradicional serrana acércate al Mesón-Restaurante "El molino de Vilviestre" en Vilvistre del Pinar.Telfs. 947 390 676 · 947 569 334 · 947 390 730.


Os espero en mi pueblo. Venid abrigados, son tierras fresquitas.

sábado, 3 de octubre de 2009

Marchamalo también es mi pueblo

Dice un buén amigo mio que " el buey no es de donde nace, sino de donde pace "; y es que una nunca sabe en realidad dónde está su casa hasta que un día, de repente, acabas dándote cuenta de cuál es tu sitio cuando vuelves de un viaje, después de estar dando tumbos por ahí y sientes que este es tu hogar, tu sitio, tu felicidad, tu tranquilidad, tu armonía, tu lugar. Hoy, una cacereña, con muchas ganas de escribir lo que representa Marchamalo en su vida quiere contaros su viaje desde su pueblo en Extremadura hasta su pueblo en Guadalajara. Que el cielo azul de Marchamalo sea cada día más azul y te haga muy feliz.
Llegué a Marchamalo hace diez años. Venía de Zafra, una pequeña ciudad del sur de Badajoz, muy próxima a Sevilla, donde había estado trabajando durante cuatro años. Allí el invierno no era muy frío y por las tardes paseaba con mi hijo por la calle mayor o me iba al parque a charlar con las otras madres. Aquí tuve que cambiar mis rutinas, en parte por las bajas temperaturas invernales y, también, por el carácter de la gente, menos extrovertido. Tardé bastante tiempo en acostumbrarme a vivir aquí y siempre pensé que estaba de paso, que en cualquier momento me marcharía porque este no era mi sitio.
Por diversas circunstancias he vivido en muchas partes. Salí de Hinojal, mi pueblo cacereño, con catorce años para estudiar en un internado y desde entonces mi vida ha transcurrido en diferentes pueblos, ciudades y países, pero siempre que he vuelto a Hinojal he tenido la sensación de volver a casa. Nada más entrar en Extremadura me daba la impresión de que los colores del paisaje eran más nítidos, el aire más puro, las montañas más próximas, el cielo más azul. Incluso notaba una especie de bienestar tanto físico como mental.

Este verano estuve en Bélgica, después pasé un par de semanas en Madrid para irme a finales de julio a Huelva. En agosto estuve en Cáceres con mi familia y a finales de agosto volví a Marchamalo, como todos los veranos. Era un día luminoso y había gente por la calle. Saludé a los conocidos desde el coche y me encaminé hacia mi barrio. A medida que me acercaba a mi casa tuve la misma sensación que siempre he tenido al volver a Extremadura, una sensación de armonía y tranquilidad. Por primera vez, desde hace diez años, me di cuenta de que estaba contenta de volver, de que Marchamalo ya era parte de mí casi en la misma medida en que lo es Hinojal, porque llevo aquí ya mucho tiempo, porque aquí he sufrido pero también he sido muy feliz y porque este es el pueblo de mi hijo y desde ahora también el mío.

martes, 15 de septiembre de 2009

Viaje hacia la felicidad

En uno de mis viajes por el sur de España, entre arena, pescaíto, jazmín y bugambilla conocí a una persona a la que os quiero presentar. A ella no le gusta hablar de su vida privada, no le gusta llamar la atención, es muy humilde y discreta y dentro de ella, a pesar de lo joven que es, viaja una gran sabiduría. Hoy quiero mostraros uno de sus viajes, un viaje hacia su felicidad. Gambita, como me dijiste un día en una despedida, sigue disfrutando de la vida y mantén tú también la niña que llevas dentro. Yo, también me fuí cargado de vida y de alegria al haber compartido contigo ese viaje por la vida, en busca de la felicidad, en el que como muy bien escribes tú:
"es un destino al que todos queremos ir, todos intentamos buscar el camino continuamente y cuando por fin creemos que lo hemos encontrado queremos quedarnos allí para siempre, nos da miedo seguir caminando por si acaso nos desviamos sin querer o nos desorientamos en nuestra alegría y nos volvemos a perder. A veces nos equivocamos de ruta, en realidad casi todo el tiempo durante la vida, y tenemos que desandar todo lo andado, creemos que hemos fracasado y tememos el volver a empezar, el enfrentarse otra vez al miedo, a los mismos peligros de antaño, a los fantasmas del pasado, a mirar de frente… pero el ser humano es fuerte y la naturaleza muy sabia y es entonces cuando de pronto nos sorprendemos a nosotros mismos caminando de nuevo sin saber cómo ni por qué y en busca de la felicidad de nuevo.
A veces soñamos que es una ciudad muy grande donde podemos llegar y vivir allí para siempre, otras veces sentimos que sólo es una pequeña aldea por la que pasas a veces, te quedas un fin de semana y regresas a la dura realidad, pero la mayoría de las veces queremos creer que es un lugar misterioso aunque perfecto al que aspiramos llegar sin saber muy bien lo que nos espera, pero ante todo, esperamos quedarnos para siempre.
Durante la infancia, la mayoría de los seres humanos (del mundo desarrollado) vivimos en ese lugar mucho tiempo ajenos a la realidad que envuelve todo ese viaje que por ahora ni siquiera hemos empezado, hasta el día en que de golpe y porrazo te despiertas en el mundo de la adolescencia, que es una especie de Bronx neoyorquino, con sus violencias y su música, su gris y su colorido, su locura y sus bailes, pero lejos de ese anhelado lugar llamado Felicidad.
¿Y qué pasa entonces cuando crees que vives allí? ¿Qué pasa cuando crees que has encontrado el lugar? Le pones pegas, dejas de valorarlo como lo hacías los primeros días en que pensabas que era maravilloso, y comienzas a perder la ilusión, y haces todo esto hasta que un día sales de turismo y te das cuenta que no sabes volver... ¿Dónde está el camino de vuelta? ¡Lo has perdido! Y te acuerdas de lo dichoso que eras allí, lo que te gustaban sus gentes, su alegría, su tranquilidad, sus pequeños defectos que lo hacían irresistible. Y todo esto te pasa por distraerte más de la cuenta. Y cuando pasa esto lo mejor es darse un tiempo, una paradita en el camino, para poder mirar las cosas con perspectiva, con madurez, y volver otra vez al tajo, a buscar el lugar donde los deseos se hacen realidad. No pasa nada si te vuelves a caer, lo importante es cuantas veces te levantas y sigues buscando el sendero que te lleva a tu sonrisa. Y te cruzarás con peregrinos que te harán ese camino más sencillo, más llevadero, risas y llantos tan necesarios como el agua para vivir.
Nunca hay que perder la ilusión en el viaje de la vida, en el que sigo, un viaje hacia la felicidad".

domingo, 13 de septiembre de 2009

De vuelta a la Universidad

El año 2007 fue un año diferente para mí, me habían concedido una licencia para estudiar y me permitían desconectar un año de la ardua, compleja, divertida y excitante tarea de educar.
Me apetecía distanciarme de instituciones muy envaradas, de sistemas de organización un poco arcaicos, de modelos educativos un tanto cuestionables, de demasiadas cosas poco racionales en torno al arte de educar, de incoherencias en torno a esta profesión de las que como dice Miguel Ángel Santos (Catedrático de Didáctica y Organización Escolar) tenemos que reflexionar muchísimo.
Hoy quiero contaros mi viaje de vuelta a la universidad y sobre todo hablaros de Antropología y de un profesor: Antonio Pinto que nos enseñó a reflexionar; gracias Antonio por permitirnos reflexionar, gracias por hacernos pensar, gracias por permitirnos disfrutar de estas actividades tan bonitas, tan creativas, tan sorprendentes y tan entretenidas. Te agradezco el derroche de ilusión que pones en tus clases y como transmites esa ilusión. Creo que la Escuela, el Instituto, la Universidad tiene que formarnos para la vida y tú y tu asignatura consigue hacernos reflexivos, científicos, curiosos, buscadores de la realidad, holísticos, críticos.. (pócima interesante para vivir y para educar)
Tras unos cuantos años por el mundo de la educación como alumna y como docente he descubierto que el encontrar personas entregadas de una forma sincera y responsable a la causa “ del educar “cuesta verlo, ingenuamente cuando comencé en esta profesión pensé que era el denominador común pero años más tarde descubrí que son oasis en el desierto. Gracias por hacerme pensar, por saber escuchar, por ilusionar, por dejar participar y por enseñarnos a preguntar el por qué y sobre todo el cómo de las cosas.
Durante este viaje descubrí el Museo de Antropología de Madrid: la Antropología estudia a los seres humanos desde una perspectiva biológica, social y humanista. El Museo Nacional de Antropología nos ofrece, en cada uno de sus rincones una visión global de la cultura de diferentes pueblos y asimismo establece las semejanzas o diferencias culturales que les unen o separan para poner de manifiesto la riqueza y diversidad de las culturas existentes a lo largo del mundo, favorecer la comprensión intercultural y promover la tolerancia hacia otros pueblos y otras culturas. Sus fondos están formados por objetos procedentes de los cinco continentes, así como una colección de antropología física. Entre sus piezas encontramos una momia guanche, cabezas humanas reducidas por los jíbaros, parkas esquimales, armaduras filipinas, altares budistas, porcelana china, orfebrería oriental o útiles de las tribus nómadas del Sáhara etc.
Cada rincón del museo, cada color, cada sabor, cada olor, cada sonido y cada textura incita a la curiosidad. La indumentaria de cada cultura, las festividades tradicionales, la sensualidad, las músicas étnicas, la gastronomía de cada pueblo, sus ritos religiosos, sus costumbres provocan querer saber más de “los otros”.
Me llamó la atención:
·Descubrir que el envejecer y el morir es diferente para nosotros y para otras culturas.
·Ver la gran diferencia que existe en la idea que tenemos de hombre y mujer.
·El paso de la adolescencia a la vida adulta es muy significativo para muchas civilizaciones, en concreto en el Congo se hace un ritual en el que se incluía la circuncisión. En el pasado se pensaba que si la mujer contactaba con algún protagonista del ritual podía tener problemas de aborto o ginecológicos.
·Que determinados instrumentos y la realización de actividades con materiales tan rudimentarios se asemejan mucho a lo que actualmente nosotros tenemos, pero con más tecnología y con un coste muy grande.
·Es curioso descubrir que la mujer en muchas culturas juega un papel muy pasivo y secundario a favor de lo masculino. Paradójicamente años después seguimos poco más o menos igual.
·A pesar de la diversidad cultural y geográfica, muchas maneras de vestir, de creer, de comer, de convivir, de jugar, de comerciar etc son muy parecidas.

Este viaje por el museo te ayuda a comprender la forma de pensar de los demás y ver que no somos tan diferentes: creemos, jugamos, comemos, amamos, nos hacemos mayores etc. Al caminar por el museo uno descubre que hay que ser muy cauto a la hora de valorar a los otros, a sus creencias a su forma de vida. Hay que respetar y entender.
Otra de las asignaturas de las que pude disfrutar fue la Musicoterapia; gracias por permitirme perder el miedo que desde muy niña tenía a la música. Quizá fuese porque mi educación musical fuera mala: demasiada teoría frenética, mecánica y aburrida, demasiado docente ausente de dinamismo y anquilosado en viejos métodos tradicionales, sin tener en cuenta que el objetivo prioritario debería ser no tener miedo y no odiar hacer música. A pesar del frío del aula las clases fueron muy cálidas y acogedoras. Gracias por acercarnos la música de esta forma tan afable. Un recuerdo muy agradable me trae también el recordar las clases de Alfonso y su interés por la Lengua escrita y sus dificultades; con que cariño, con que amor trata su Área, y además lo contagía. Muchas gracias por lo que enseñas y como lo enseñas. Por último, me gustaría recordar a Mª Paz y a Samuel "profes" también muy implicados con esta ardua tarea de enseñar. Continuad así.

Gracias a todos, compañeros, profes y demás personal de la Uni. por la dosis de ilusión,energía y vida que me inyectasteis.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El camino termina y comienza aquí

Este texto refleja el viaje de los tres años de carrera que pasaron mis compañeras en la universidad, fue parte del texto que leyeron en su acto de graduación y hoy quieren compartirlo con toda su esencia.Gracias chicas.El camino termina y comienza aquí:
Hoy es un día especial para todos nosotros, hoy hemos cumplido una parte de nuestros sueños. Hemos compartido, vivido, reído, llorado, amado, cada uno de los días que hemos permanecido en nuestra universidad.
Todo esto es el fruto de nada más y nada menos que tres años, en los que cada día hemos luchado por nuestro futuro, y hoy esa lucha apenas comienza; porque dejamos de ser alumnas y alumnos para convertirnos en maestros y educadores, y así aportar nuestro granito de arena en la sociedad.
Comenzamos en primero sin saber como sería, pero teniendo claro que era lo que queríamos, estudiamos asignaturas que no entendíamos ni habíamos dado nunca. Llegamos a segundo persiguiendo un mismo sueño, convertir algún día este mundo en algo un poco mejor, paso rápido para algunos, lento para otros, pero llegamos a tercero y hoy aquí, a que todos nuestros familiares, amigos, profesores, y personas que nos aman, estén con nosotros, sentados, viviendo también nuestro sueño.

Las asignaturas y exámenes las hemos aprobado nosotros, no ha sido fácil, pero tampoco imposible, al resto, nos habéis ayudado vosotros, estando siempre con nosotros y apoyándonos.

El camino que nos queda a partir de ahora no es más fácil que lo que llevamos recorrido, ahora dejamos de trabajar y aprender con libros, para continuar aprendiendo y enseñando con personas, no ordenadores que en cualquier momento y en una equivocación podemos formatear, sino con seres humanos a los que nuestras equivocaciones influirán el resto de su vida, por eso, necesitamos aun más de vosotros ahora.

Gracias por acompañarnos, aconsejarnos, reñirnos, enseñarnos, en definitiva, gracias por amarnos y apoyarnos para convertirnos en mejores personas.

Nos habéis enseñado que no se puede cambiar el mundo con un granito de arena, pero si con montañas de ella, y eso pretendemos hacer, salir de aquí uniendo nuestras fuerzas para que el mundo no este lleno de corazones desiertos.

No es un día para reivindicar lo injusto que es el mundo, ni para pensar en lo que no hay, sino para buscar la manera de que lo haya.
Si nosotros pudiéramos echar a correr cada vez que vemos una injusticia, sería sencillo, pero no nos sentiríamos personas.
Si diéramos la espalda al maltrato y corriéramos a refugiarnos en nuestra ignorancia, sería aun más fácil, pues nuestro mundo estaría tan vacío que ni sentimientos tendríamos.
Si fuéramos capaces de ser egocéntricos y pensar únicamente en nuestro bien, seríamos entonces capaces de mirar hacia otro lado.
Pero, somos el futuro, nos gusta el deber, la responsabilidad, la sensación de vida que corre por nuestras venas cuando vemos su sonrisa, cuando dicen sus primeras palabras o escriben sus primeras letras, a lo mejor, con el primer lápiz o bolígrafo que nosotros les tendemos, tal vez, con lo más simple, o con lo más complejo y con lo que otros consiguen desde pequeños.

Nos sentimos vivos, cuando compartimos con pequeños y mayores, sus angustias y problemas, tan difíciles a veces de encontrarles solución cuando uno esta solo, pero que se vuelven más fáciles cuando se comparten con personas especializadas en buscar la manera de resolverlos.
Si fuéramos capaces de ignorar que el mundo es cruel e injusto, que amamos la vida y la sensación de libertad enseñando y ayudando a los demás y como no, aprendiendo de ellos, que sus fracasos y logros son también nuestros, y que cada ser es único e irrepetible…
Si pudiéramos ignorar eso… entonces no tendría sentido que estudiáramos estas carreras, pues el mundo no se podría cambiar.
Pero como creemos en cada una de las cosas que no podemos ignorar, como luchamos por cada una de esas personas que llenan nuestra vida y nuestra alma, como amamos nuestro trabajo y no como trabajo, sino como vocación, como moral de vida, y porque no decirlo, como devoción, entonces no podemos ignorar, que nos sentimos maestros y educadores…

Tenemos que dar gracias también a los compañeros, que se han alegrado de cada uno de nuestros éxitos, que han llorado con cada uno de nuestros fracasos, que han luchado por sacar trabajos de grupo adelante y nos han dado ideas para los individuales.

Mirando a un lado y al otro, están nuestros compañeros, de los que siempre hemos estado rodeados, con los que hemos amenizado las clases, sacando a discusión debates y compartiendo exposiciones, estando junto a ellos tres años maravillosos de nuestras vidas, en los que el sueño individual de cada uno no se hubiera echo posible sino lo hubiéramos compartido grupalmente.

Nos llevamos muy buenos amigos, y también compañeros, nada termina aquí, sino que el camino comienza ahora junto a ellos, dentro de unos años, podremos compartir experiencias, vivencias y anécdotas, echando de menos nuestros años de estudiantes.
Pero desde ahora, nos convertimos en una parte importante del mundo, somos maestros, y debemos luchar porque todo sea un poco mejor, uniendo nuestros conocimientos, buscando un mismo objetivo y un mismo fín, encontrar el bien de los demás.
Hagamos entonces, que este mundo sea… “ESPECIALMENTE DIFERENTE”.

jueves, 10 de septiembre de 2009

La promesa del Ángel y le Mont-Sant-Michel

Hace un tiempo leí un libro titulado “La promesa del Ángel”, sus autores consiguieron con su historia prometerme a mi misma conocer aquel entorno en el que los protagonistas vivían de forma extraña entre el pasado y el presente. Esta historia genial, con momentos muy tristes y de impotencia en las que dan ganas de poder interferir en la historia para poder tirar por tierra lo injusto, lo irracional, lo socialmente establecido fue la causa de mi viaje a la costa Normanda francesa en el verano de 2007. Tal vez in situ pudiese ayudar a los personajes prisioneros de un enigma del pasado, y tal vez pudiese ayudarme a mi misma a entender las cosas poco racionales que bombardeaban entonces mi presente.
San Michel es una abadía benedictina que erigieron en honor del arcángel san Miguel; un lugar mágico entre el mar y la tierra, entre el pasado y el presente, entre lo enigmático y lo real. Se levantó a principios del siglo XI, en la costa Normanda, sobre una roca y en plena mar, “la obra de arte más misteriosa y fastuosa de Francia”.

Allí, entre sus piedras, entre sus naves, en sus criptas, en sus estancias pude escuchar y sentir dos de los muchos mensajes que lanza este apasionante libro y que emana este curioso lugar:

-“Abandonar a otros, lleva indefectiblemente a que otros te abandonen a ti”.
-“Hay que excavar en la tierra para acceder al cielo”.