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sábado, 25 de agosto de 2012

OLIMPIA Y LAS OLIMPIADAS

Acabo de regresar de unos días de descanso. Necesitaba reposar, desconectar y recargar pilas, este otoño, va a ser difícil y de duro trabajo. Presiento que nos va a tocar luchar por la libertad y claro, esta solo existe, si se dan unas condiciones justas de vida y estas hay que “pelearlas”, exigirlas, buscarlas y recuperarlas. No nos las van a entregar así como así.

 He estado en Grecia, navegando por sus mares, caminando por sus pueblos, charlando con sus gentes. No se habla de otra cosa que de la crisis financiera global y cómo ha afectado a Grecia en mayor medida que al resto de países, de las graves consecuencias que está teniendo, del elevado endeudamiento de Atenas, de la escasa credibilidad en los políticos y de cómo se ha extendido a otras economías, como la española o la italiana.

La expresión de sus caras, al decirles mi nacionalidad, era de resignación y solidaridad por el mal común que compartimos. Su cara es triste, desolada, muy resignada, temerosa e impaciente por encontrar un rumbo bueno. Comparto sus miedos, sus incertidumbres.
En uno de los días de navegación por el mar Jónico, tuve la fortuna de llegar al cabo de Katakolon y de amarrar en esta pequeña aldea de pescadores. La parada en este puerto permite conocer la vecina Olimpia, nombre de la antigua ciudad griega donde se celebraban los juegos olímpicos. El testimonio y el legado que puedes encontrar allí es impresionante: ruinas de templos, teatros, edificios de deportistas, estatuas, pistas de deporte…
Mañana empiezan los juegos olímpicos de Londres 2.012. En la antigua Grecia comenzaron hace 2.800 años, en el 776 a.C. Los primeros Juegos eran muy distintos a los conocemos ahora. Cada cuatro veranos y durante mil años, la gente de cada rincón de la antigua Grecia concurría a las tierras sagradas de la antigua Olimpia para celebrar su pasión por las competencias deportivas.

Dejaban las armas y las guerras. Reinaba la paz ese año, se imponía la tregua y cientos de barcos llegaban allí desde colonias griegas. Se mezclaban filósofos y poetas, escritores y apostadores, proxenetas y vendedores ambulantes, músicos y bailarines… con el fin de asistir a los Juegos, que duraban cinco días y comenzaban en agosto, como una fiesta religiosa.

En sus primeros años solo había una disciplina, una carrera de aproximadamente 190 metros en las inmediaciones de la ciudad, era en línea recta. Pero con el paso del tiempo, los antiguos griegos decidieron añadir más disciplinas o competencias, como las carreras de distancia, la lucha y el pentatlón (en este se combinaban el salto de longitud, el lanzamiento de jabalina y disco, así como carreras de velocidad y lucha).

Entre los espectadores había políticos y autoridades de alto rango que aprovechaban la ocasión para crear alianzas entre las ciudades, o comerciantes que vendían de todo; también había artistas y poetas que participaban en los festejos nocturnos o actuaban en los espacios públicos; así como espectadores comunes que llenaban el estadio para ver las competencias.
En aquellos antiguos juegos participaban solamente hombres libres que hablaran griego, mientras que las mujeres tenían estrictamente prohibido intervenir. Podían ser castigadas incluso con la muerte, si se les descubría en los juegos. El trofeo solo era para el ganador, consistía en una corona de hojas de olivo, por sus alrededores hay muchos. En ocasiones se les concedía el honor de colocar una estatua, con su efigie, en la mítica Olimpia en honor a Zeus.

Lo que más me llamó la atención de esta civilización, y más similitudes y paralelismos veo con la cruel actualidad, es que espartanos y atenienses entraron en guerra por el poder, la guerra del Peloponeso. Esto supuso el ocaso de la antigua Grecia y ningún pueblo recuperó nunca más su prosperidad antigua. Cuando dos trenes chocan, los dos salen dañados. Muy dañados.

Bueno a lo que iba; acosados por la depresión económica, por la crisis existente y por la corrupción de valores sociales, los juegos olímpicos perdieron su pureza y el significado de las pruebas. Ya no se garantizaba el juego limpio. El premio ya no era la corona de olivo. No valía con un reconocimiento espiritual.

Poco a poco las ciudades-estado de los atletas les empezaron a conceder ventajas materiales, en forma de privilegios y riquezas, cada vez mayores: comida, vivienda gratis y vitalicias, mejores entradas al teatro e incluso inmunidad judicial.

Esto provocó un deterioro de la olimpiada y por supuesto el nacimiento de los primeros deportistas profesionales. Se intentaba conseguir la victoria por todos los medios, también nació el doping. Los profesionales se ganaban la vida participando en torneos y practicaban el deporte como un trabajo. La llegada de este tipo de atletas vino a corromper los ideales de estos juegos.

Muchos filósofos, pedagogos, artistas y pensadores de la época, preocupados por el deterioro del deporte, llamaron a recuperar la dignidad y gloria de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, sus llamamientos no obtuvieron éxito alguno y el sistema de competición quedó así para el resto de sus tiempos y así desapareció posteriormente, apoyado por el cristianismo, por considerarlo un evento de culto al cuerpo.

Me temo que la historia es cíclica y se repite con cierta asiduidad. Tal vez no aprendemos de nuestros errores y siempre cometemos los mismos. Tal vez.

miércoles, 20 de abril de 2011

Costa Rica: pura vida


En este mundo en el que sobran destinos encantadores que visitar y conocer, siempre hubo un lugar que me tentó conocer por la belleza natural tan intensa que posee, por su carácter aventurero y paradisiaco y sobre todo por caminar por alguno de los 86 tipos de ecosistemas tan únicos que alberga: manglares, bosque tropical seco y lluvioso, bosque nuboso, pantano de palmas etc.

Hoy quiero hablaros de mi viaje a Costa Rica. Fue una experiencia de las que yo califico como imposible de olvidar.
Costa Rica constituye tan solo el 0´03 % de la tierra del planeta, sin embargo, en ella se concentra el 6% de su biodiversidad. Está encajada entre Nicaragua y Panamá, en pleno Centroamérica. Costa Rica está asentada en el llamado cinturón de fuego del Pacífico y alberga 112 volcanes.
Nada más aterrizar en su capital, te das cuenta que si quieres disfrutar de naturaleza salvaje y de deportes de aventura estás en el lugar perfecto. San José es muy ruidosa, sucia y llena de “bares” con su rica cerveza imperial, pollo y costillas de cerdo. Tiene un museo de oro precolombino que muestra una gran cantidad de objetos de ornato indígenas que a Colón debieron llamarle la atención como para llamar a estas tierras la costa rica.
Conocer Costa Rica es conocer el Parque Nacional de Tortuguero. A estas costas oscuras y bravas del Atlántico llegan a desovar 3 tipos de tortugas marinas de los 5 tipos que hay en el mundo.
Para decir que visitaste Tortuguero hay que navegar en barca durante horas por sus senderos acuáticos (caño chiquero, caño mora, caño Harold) acompañado de uno de los maravillosos naturalistas-guías expertos que hay en el parque (un saludo desde aquí a Berny, Eduardo y familia por su familiaridad y sabiduría) y que nos acercará al paraíso de canales que constituye el parque de Tortuguero.
Verás mamíferos como el mono caretiblanca y el mono congo, el tapir, la nutria, el armadillo, oso hormiguero, perezoso, jagua…; así como múltiples aves como oropéndolas, garzas, tucanes, guacamayos, carpinteros, martín pescador, urracas, espátulas, águilas pescadoras, periquitos, loros, garcetas, garcillas…; también tortugas, caimanes, basiliscos, iguanas, serpientes terciopelos y corales, ranas arbóreas, como la rana calzonuda de ojos rojos, sapos gigantes, salamandras; mariposas de todos los tamaños y colores como la azulada Morfo y la amarillenta Zebra. Vamos un sinfín de especies que habitan en esta selva tropical húmeda.
Para decir que visitaste el parque nacional de Tortuguero hay que pasear por el pueblo de Tortuguero; peculiar donde los haya. Es una pequeña localidad donde viven los pocos habitantes de esta zona, la mayoría son barqueros, guías o trabajadores de los hoteles de la zona, muchos de ellos nicaragüenses. Toda la infraestructura y el espíritu de vida son en plan jamaicano, un ambiente muy caribeño.
Conocer Costa Rica es disfrutar del sol tropical y de arenas blancas finas como azúcar de caña en polvo dignas de una postal. Conocer Costa Rica es sentir su calor y ver como se pega a la piel húmeda y sudorosa.
Es disfrutar de las jornadas a caballo en plena selva tropical o de “sálvese quien pueda” haciendo rafting en una zona de bosque húmedo regado por las aguas bravas del rio Sarapiquí, intentando no volcar de la barca o no subirte a una de las interminables piedras que hay en medio del cauce. Con suerte la fuerza del rio y su corriente natural te escupirán y estarás sano y salvo.

Conocer Costa Rica es adentrarte en el parque nacional del volcán arenal y ver pequeñas explosiones expulsando cenizas, gases y todo tipo de material piro clástico. Es uno de los destinos más turísticos del país y del que hay que disfrutar por sus aguas termales del rio Tabacón que se calientan en las faldas del volcán y tiene una temperatura en torno a 37 grados centígrados.
Fue una suerte tener un día tan despejado, poder ver la majestuosidad completa del volcán y poder disfrutar de un baño en la preciosa catarata mágica de la Fortuna.

Conocer Costa Rica es adentrarse en el bosque nuboso de la Reserva de Monteverde. Una selva muy tranquila de robles, cedros, magnolias, aguacatillos, innumerables plantas epífitas (plantas que crecen sobre otras plantas): fascinantes orquídeas policromadas, exóticas heliconias, helechos gigantes, musgos, líquenes y todo salpicado de maravillosos animales como monos aulladores, colibríes de todos los colores y el escurridizo y grandioso quetzal.
No olvidaré los puentes colgantes de esta reserva y de sus tirolinas interminables, allí llamadas canopy. El turismo activo allí es prodigioso: caballos, puentes colgantes, teleféricos, rapel, puenting cuerdas de supermán y lianas de tarzán. ¡Adrenalinaaaaaa¡

El Parque Nacional rincón de la vieja es otro ecosistema de “bosque siempre verde” lleno de un árbol muy característico llamado por los costarricenses “higuerón” o estrangulador; se trata de un ficus, un árbol excepcional de aquí, que estrangula al árbol que “parasita” y crece rodeándolo y envolviéndolo. Una verdadera maravilla de la naturaleza.
En este parque nacional se encuentra el volcán rincón de la vieja, cuya última erupción fue en 1991 y en el que descubrí una actividad fumarólica muy curiosa llamada pailas, que son sitios en los cuales salen columnas de vapor de agua con dióxido de azufre y otros gases que forman unos “volcancitos” burbujeantes y escupidores de barro a muy altas temperaturas.
Disfruté mucho de todo esto, pero lo que realmente me hizo gozar fue hablar y reír con los ticos. Es difícil encontrar gente tan interesante, tan simpática, tan risueña como este pueblo.

No paséis por Costa Rica sin compartir la experiencia de pedirles consejo para escoger una excursión. No paséis sin comprarles alguna manualidad de las que hacen con madera, con plumas y piedras, sin comer gallo pinto (comida típica nacional hecha de arroz y frijoles negros) en uno de sus curiosísimos bares y restaurantes, sin conversar sobre fútbol - la mayoría aficionados del Barca- , sobre naturaleza o sobre la vida misma con el chofer de una de las “busetas” en los interminables desplazamientos por aquellas carreteras de cuestas, piedras y polvo.

No paséis por Costa Rica sin disfrutar del buen humor, sencillez, naturalidad y familiaridad de este pueblo tan auténtico.

Os pido una cosa más; allá donde lleguéis en Costa Rica, no olvidéis que la verdadera conservación que hay que hacer más allá de sus recursos naturales, está a nivel personal, dentro del propio corazón del pueblo tico.
Hay que salvaguardar su corazón verde, la flora y fauna de estos bellísimos enclaves pero no hay que olvidarse de cuidar el alma de paz y armonía que invade a numerosísimas personas en todos los rincones de Costa Rica.


Costa Rica es grande en atractivos naturales, playas espectaculares y densas selvas verdes, pero más grande es su pueblo. Es gente con una cultura propia y diferente, son gente que nunca pasó hambre, que no tuvieron ansia de conquista, ni de invadir a otros pueblos, gente de paz y armonía, es gente única y hermosa, tan hermosa como cualquiera de sus paisajes.
Son independientes, amigables y muy espontáneos, creo que eso les hace más libres. Ellos eligen como quieren ser y qué hacer. No les agobia ni les preocupa la presión social y el cumplimiento estricto de las normas, de lo aceptado socialmente, de la corriente general, de lo políticamente correcto. Son menos planos, menos lineales; cada uno es diferente.

Deberíamos aprender de esa independencia y libertad de la que gozan; yo siempre he pensado que esa espontaneidad es muy buena para vivir de una forma más sincera en sociedad y además creo que no es algo propio de la edad sino de las condiciones sociales, familiares y culturales.
Quizá se rían de ellos porque son diferentes pero ellos se ríen del mundo porque nosotros somos todos iguales.


Si vas por Costa Rica; habla con ellos, ríe con ellos, escúchales, conoce su cultura local, saborea sus comidas, mira su modo de vida; lánzate a conocer a los ticos; entonces podrás comprobar en tus carnes porque estudios internacionales dicen que las personas más felices del mundo son de Costa Rica.

Pura vida, sí señor, pura vida.

viernes, 25 de septiembre de 2009

LA fiesta de las piragüas

“Porque Asturias es mi patria y sincera es su bandera Covadonga es la santina, más bonita de la tierra…
…He bajado en piragua el descenso del Sella, Donde encontré una botella Y al abrir el tapón salió el mensaje escrito en negro carbón…”

Ya Melendi en su canción: “Asturias” nos invita a conocer esta fiesta. Hoy quiero hablaros de la fiesta de las piraguas.Así se conoce al descenso internacional del Sella. El primero o segundo fin de semana del mes de agosto se celebra en Arriondas (Asturias) el descenso internacional del Sella, competición que lleva celebrandose desde el año 1930. La prueba reúne a miles de piragüistas que intentarán recorrer los 15 km que separan el puente de Arriondas y el puente de Ribadesella.
En el año 2008 pude vivir in situ el ambiente electrizante de las orillas del sella para iniciar su gran descenso. La adrenalina se dispara cuando haces el recorrido siguiendo el cauce del rio, abarrotado de piragüistas con ganas de pasar un buen día; la emoción se desborda y hace palpitar el alma cuando haces ese recorrido entre sidra, tarta de manzana, empanada, vacas y sobre todo palas y piraguas. Os lo aconsejo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA posada "el Valle"

Durante el caluroso verano del 2009, por distintos avatares de la vida tuve la suerte de conocer a Chemi, el gerente de una posada en Cantabria. Su maravillosa posada está situada a 2 kms de Suances y muy cerca de Santillana del Mar. “La Posada el Valle” es una casona construida en su totalidad por piedra y madera noble, y situado en uno de los muchos valles verdes de la mágica Cantabria; un lugar con excelentes vistas donde la naturaleza y la tranquilidad son la nota predominante, creando un ambiente ideal para disfrutar de una agradable estancia y poder saborear con sosiego las joyas de esta franja de la cornisa cantábrica.
Cerca de aquí, en el valle del Pisueña, en la localidad de Cabárceno se encuentra las singulares formaciones kársticas que caracterizan un paisaje de ensueño: el parque de la Naturaleza de Cabarceno. No es un zoólogico convencional ni un Parque Natural. Es un espacio naturalizado por la mano del hombre, sobre las 750 Has. de una antigua explotación minera a cielo abierto. Acoge a un centenar de especies animales de los cinco continentes en régimen de semilibertad, que se distribuyen en recintos de grandes superficies donde coexisten una o varias especies. Es un lugar ideal para disfrutar del gran espectáculo de la naturaleza. Os lo aconsejo.

De vuelta a la Universidad

El año 2007 fue un año diferente para mí, me habían concedido una licencia para estudiar y me permitían desconectar un año de la ardua, compleja, divertida y excitante tarea de educar.
Me apetecía distanciarme de instituciones muy envaradas, de sistemas de organización un poco arcaicos, de modelos educativos un tanto cuestionables, de demasiadas cosas poco racionales en torno al arte de educar, de incoherencias en torno a esta profesión de las que como dice Miguel Ángel Santos (Catedrático de Didáctica y Organización Escolar) tenemos que reflexionar muchísimo.
Hoy quiero contaros mi viaje de vuelta a la universidad y sobre todo hablaros de Antropología y de un profesor: Antonio Pinto que nos enseñó a reflexionar; gracias Antonio por permitirnos reflexionar, gracias por hacernos pensar, gracias por permitirnos disfrutar de estas actividades tan bonitas, tan creativas, tan sorprendentes y tan entretenidas. Te agradezco el derroche de ilusión que pones en tus clases y como transmites esa ilusión. Creo que la Escuela, el Instituto, la Universidad tiene que formarnos para la vida y tú y tu asignatura consigue hacernos reflexivos, científicos, curiosos, buscadores de la realidad, holísticos, críticos.. (pócima interesante para vivir y para educar)
Tras unos cuantos años por el mundo de la educación como alumna y como docente he descubierto que el encontrar personas entregadas de una forma sincera y responsable a la causa “ del educar “cuesta verlo, ingenuamente cuando comencé en esta profesión pensé que era el denominador común pero años más tarde descubrí que son oasis en el desierto. Gracias por hacerme pensar, por saber escuchar, por ilusionar, por dejar participar y por enseñarnos a preguntar el por qué y sobre todo el cómo de las cosas.
Durante este viaje descubrí el Museo de Antropología de Madrid: la Antropología estudia a los seres humanos desde una perspectiva biológica, social y humanista. El Museo Nacional de Antropología nos ofrece, en cada uno de sus rincones una visión global de la cultura de diferentes pueblos y asimismo establece las semejanzas o diferencias culturales que les unen o separan para poner de manifiesto la riqueza y diversidad de las culturas existentes a lo largo del mundo, favorecer la comprensión intercultural y promover la tolerancia hacia otros pueblos y otras culturas. Sus fondos están formados por objetos procedentes de los cinco continentes, así como una colección de antropología física. Entre sus piezas encontramos una momia guanche, cabezas humanas reducidas por los jíbaros, parkas esquimales, armaduras filipinas, altares budistas, porcelana china, orfebrería oriental o útiles de las tribus nómadas del Sáhara etc.
Cada rincón del museo, cada color, cada sabor, cada olor, cada sonido y cada textura incita a la curiosidad. La indumentaria de cada cultura, las festividades tradicionales, la sensualidad, las músicas étnicas, la gastronomía de cada pueblo, sus ritos religiosos, sus costumbres provocan querer saber más de “los otros”.
Me llamó la atención:
·Descubrir que el envejecer y el morir es diferente para nosotros y para otras culturas.
·Ver la gran diferencia que existe en la idea que tenemos de hombre y mujer.
·El paso de la adolescencia a la vida adulta es muy significativo para muchas civilizaciones, en concreto en el Congo se hace un ritual en el que se incluía la circuncisión. En el pasado se pensaba que si la mujer contactaba con algún protagonista del ritual podía tener problemas de aborto o ginecológicos.
·Que determinados instrumentos y la realización de actividades con materiales tan rudimentarios se asemejan mucho a lo que actualmente nosotros tenemos, pero con más tecnología y con un coste muy grande.
·Es curioso descubrir que la mujer en muchas culturas juega un papel muy pasivo y secundario a favor de lo masculino. Paradójicamente años después seguimos poco más o menos igual.
·A pesar de la diversidad cultural y geográfica, muchas maneras de vestir, de creer, de comer, de convivir, de jugar, de comerciar etc son muy parecidas.

Este viaje por el museo te ayuda a comprender la forma de pensar de los demás y ver que no somos tan diferentes: creemos, jugamos, comemos, amamos, nos hacemos mayores etc. Al caminar por el museo uno descubre que hay que ser muy cauto a la hora de valorar a los otros, a sus creencias a su forma de vida. Hay que respetar y entender.
Otra de las asignaturas de las que pude disfrutar fue la Musicoterapia; gracias por permitirme perder el miedo que desde muy niña tenía a la música. Quizá fuese porque mi educación musical fuera mala: demasiada teoría frenética, mecánica y aburrida, demasiado docente ausente de dinamismo y anquilosado en viejos métodos tradicionales, sin tener en cuenta que el objetivo prioritario debería ser no tener miedo y no odiar hacer música. A pesar del frío del aula las clases fueron muy cálidas y acogedoras. Gracias por acercarnos la música de esta forma tan afable. Un recuerdo muy agradable me trae también el recordar las clases de Alfonso y su interés por la Lengua escrita y sus dificultades; con que cariño, con que amor trata su Área, y además lo contagía. Muchas gracias por lo que enseñas y como lo enseñas. Por último, me gustaría recordar a Mª Paz y a Samuel "profes" también muy implicados con esta ardua tarea de enseñar. Continuad así.

Gracias a todos, compañeros, profes y demás personal de la Uni. por la dosis de ilusión,energía y vida que me inyectasteis.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El camino termina y comienza aquí

Este texto refleja el viaje de los tres años de carrera que pasaron mis compañeras en la universidad, fue parte del texto que leyeron en su acto de graduación y hoy quieren compartirlo con toda su esencia.Gracias chicas.El camino termina y comienza aquí:
Hoy es un día especial para todos nosotros, hoy hemos cumplido una parte de nuestros sueños. Hemos compartido, vivido, reído, llorado, amado, cada uno de los días que hemos permanecido en nuestra universidad.
Todo esto es el fruto de nada más y nada menos que tres años, en los que cada día hemos luchado por nuestro futuro, y hoy esa lucha apenas comienza; porque dejamos de ser alumnas y alumnos para convertirnos en maestros y educadores, y así aportar nuestro granito de arena en la sociedad.
Comenzamos en primero sin saber como sería, pero teniendo claro que era lo que queríamos, estudiamos asignaturas que no entendíamos ni habíamos dado nunca. Llegamos a segundo persiguiendo un mismo sueño, convertir algún día este mundo en algo un poco mejor, paso rápido para algunos, lento para otros, pero llegamos a tercero y hoy aquí, a que todos nuestros familiares, amigos, profesores, y personas que nos aman, estén con nosotros, sentados, viviendo también nuestro sueño.

Las asignaturas y exámenes las hemos aprobado nosotros, no ha sido fácil, pero tampoco imposible, al resto, nos habéis ayudado vosotros, estando siempre con nosotros y apoyándonos.

El camino que nos queda a partir de ahora no es más fácil que lo que llevamos recorrido, ahora dejamos de trabajar y aprender con libros, para continuar aprendiendo y enseñando con personas, no ordenadores que en cualquier momento y en una equivocación podemos formatear, sino con seres humanos a los que nuestras equivocaciones influirán el resto de su vida, por eso, necesitamos aun más de vosotros ahora.

Gracias por acompañarnos, aconsejarnos, reñirnos, enseñarnos, en definitiva, gracias por amarnos y apoyarnos para convertirnos en mejores personas.

Nos habéis enseñado que no se puede cambiar el mundo con un granito de arena, pero si con montañas de ella, y eso pretendemos hacer, salir de aquí uniendo nuestras fuerzas para que el mundo no este lleno de corazones desiertos.

No es un día para reivindicar lo injusto que es el mundo, ni para pensar en lo que no hay, sino para buscar la manera de que lo haya.
Si nosotros pudiéramos echar a correr cada vez que vemos una injusticia, sería sencillo, pero no nos sentiríamos personas.
Si diéramos la espalda al maltrato y corriéramos a refugiarnos en nuestra ignorancia, sería aun más fácil, pues nuestro mundo estaría tan vacío que ni sentimientos tendríamos.
Si fuéramos capaces de ser egocéntricos y pensar únicamente en nuestro bien, seríamos entonces capaces de mirar hacia otro lado.
Pero, somos el futuro, nos gusta el deber, la responsabilidad, la sensación de vida que corre por nuestras venas cuando vemos su sonrisa, cuando dicen sus primeras palabras o escriben sus primeras letras, a lo mejor, con el primer lápiz o bolígrafo que nosotros les tendemos, tal vez, con lo más simple, o con lo más complejo y con lo que otros consiguen desde pequeños.

Nos sentimos vivos, cuando compartimos con pequeños y mayores, sus angustias y problemas, tan difíciles a veces de encontrarles solución cuando uno esta solo, pero que se vuelven más fáciles cuando se comparten con personas especializadas en buscar la manera de resolverlos.
Si fuéramos capaces de ignorar que el mundo es cruel e injusto, que amamos la vida y la sensación de libertad enseñando y ayudando a los demás y como no, aprendiendo de ellos, que sus fracasos y logros son también nuestros, y que cada ser es único e irrepetible…
Si pudiéramos ignorar eso… entonces no tendría sentido que estudiáramos estas carreras, pues el mundo no se podría cambiar.
Pero como creemos en cada una de las cosas que no podemos ignorar, como luchamos por cada una de esas personas que llenan nuestra vida y nuestra alma, como amamos nuestro trabajo y no como trabajo, sino como vocación, como moral de vida, y porque no decirlo, como devoción, entonces no podemos ignorar, que nos sentimos maestros y educadores…

Tenemos que dar gracias también a los compañeros, que se han alegrado de cada uno de nuestros éxitos, que han llorado con cada uno de nuestros fracasos, que han luchado por sacar trabajos de grupo adelante y nos han dado ideas para los individuales.

Mirando a un lado y al otro, están nuestros compañeros, de los que siempre hemos estado rodeados, con los que hemos amenizado las clases, sacando a discusión debates y compartiendo exposiciones, estando junto a ellos tres años maravillosos de nuestras vidas, en los que el sueño individual de cada uno no se hubiera echo posible sino lo hubiéramos compartido grupalmente.

Nos llevamos muy buenos amigos, y también compañeros, nada termina aquí, sino que el camino comienza ahora junto a ellos, dentro de unos años, podremos compartir experiencias, vivencias y anécdotas, echando de menos nuestros años de estudiantes.
Pero desde ahora, nos convertimos en una parte importante del mundo, somos maestros, y debemos luchar porque todo sea un poco mejor, uniendo nuestros conocimientos, buscando un mismo objetivo y un mismo fín, encontrar el bien de los demás.
Hagamos entonces, que este mundo sea… “ESPECIALMENTE DIFERENTE”.

jueves, 10 de septiembre de 2009

La promesa del Ángel y le Mont-Sant-Michel

Hace un tiempo leí un libro titulado “La promesa del Ángel”, sus autores consiguieron con su historia prometerme a mi misma conocer aquel entorno en el que los protagonistas vivían de forma extraña entre el pasado y el presente. Esta historia genial, con momentos muy tristes y de impotencia en las que dan ganas de poder interferir en la historia para poder tirar por tierra lo injusto, lo irracional, lo socialmente establecido fue la causa de mi viaje a la costa Normanda francesa en el verano de 2007. Tal vez in situ pudiese ayudar a los personajes prisioneros de un enigma del pasado, y tal vez pudiese ayudarme a mi misma a entender las cosas poco racionales que bombardeaban entonces mi presente.
San Michel es una abadía benedictina que erigieron en honor del arcángel san Miguel; un lugar mágico entre el mar y la tierra, entre el pasado y el presente, entre lo enigmático y lo real. Se levantó a principios del siglo XI, en la costa Normanda, sobre una roca y en plena mar, “la obra de arte más misteriosa y fastuosa de Francia”.

Allí, entre sus piedras, entre sus naves, en sus criptas, en sus estancias pude escuchar y sentir dos de los muchos mensajes que lanza este apasionante libro y que emana este curioso lugar:

-“Abandonar a otros, lleva indefectiblemente a que otros te abandonen a ti”.
-“Hay que excavar en la tierra para acceder al cielo”.